miércoles, 1 de agosto de 2018

Almudena, de Luis García Montero

Ayer terminé  de leer Almudena, una recopilación de poemas de amor  que el autor, Luis García Montero, ha incluido en sus tres últimos libros, así como algunos inéditos del que será su próximo poemario escritos para su mujer, la novelista Almudena Grandes, desde 1994 hasta 2014.

Decía Somerset Maugham que sólo el amor y el arte hacen soportable la existencia, y estos poemas destilan ambas cosas en cada uno de sus versos.  Amor, arte y erotismo se conjugan para recordarnos lo que significa estar enamorado "quien lo probó  lo sabe" afirma el poeta en La legitimidad del sol nevado.

Ningún sentimiento escapa a la expresión del poeta, con su métrica cuidada y su ritmo propio nos traslada a aquel lugar donde todo es locura, felicidad y sufrimiento: el amor.

Creo que ya os he dicho más de una vez que Luis García Montero es uno de mis poetas favoritos, que no hay ningún poema suyo que no me haya dejado un poso, un momento para detenerme y disfrutar de sus palabras y de lo que sabe llegar a transmitir con ellas.

Aquí os dejo uno de los poemas:




CONFESIONES

Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,
por los pasillos lentos y el examen,
a través de los libros, de las tardes de fútbol,
de la flor que no quiso convertirse en almohada,
más allá del muchacho obligado a la luna,
por debajo de todo lo que amé,
yo te estaba esperando.

Yo te estoy esperando.
Por detrás de las noches y las calles,
de las hojas pisadas
y de las obras públicas
y de los comentarios de la gente,
por encima de todo lo que soy,
de algunos restaurantes a los que ya no vamos,
con más prisa que el tiempo que me huye,
más cerca de la luz y de la tierra,
yo te estoy esperando.

Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan más serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira,
yo seguiré esperando.

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